domingo, 8 de agosto de 2010

“Nuevas” conclusiones…

Hoy tomé decisiones conciente de que hoy es el presente y en un mañana quizás este diciendo “sólo fue un momento de rebeldía” y probablemente tome otro rumbo, pero lo que importa es mi “hoy” y es esto lo que siento, lo que puedo concluir de todo lo que he vivido.

Observando solo por unos minutos a mi al rededor noté que aun existen la inocencia y el entusiasmo que un día experimente, y que hoy lamentablemente no tengo mas, en una niña simplemente imitando a su madre o en un pequeño grupo de gente que esta ajetreada con los quehaceres de la congregación.

Recordé que un día me comporte de la misma forma y que si bien, fui feliz y disfruté mucho de todo eso… hoy no es así, hoy me siento tan fuera de lugar, refiriéndome al lugar físico y a las estructuras que implica, pues no hay forma de negar que lo que mas me ha marcado y que aún lo hace, es pasar un momento de calidad con el creador, sin duda es el Ser que le dio un toque distinto a mi vida y es por Él que hay virtudes en mí, todo esto es innegable.

Dudo de que tan bueno es sentir desconfianza y restringirse en el momento de arriesgarse al preguntar o hacer cosas que puedan dañarte, dicen que es bueno porque de esa forma me estoy cuidando, pero para mi estos sentimientos están basados en el miedo al rechazo y no en el amor propio que cuida para evitar sufrimientos posteriores, realmente no logro entender hasta qué punto esto pueda ser bueno, lo único cierto es que es la mala consecuencia, la cicatriz de los dolores, heridas y decepciones pasadas, espero no descubrir mas que esto, prefiero quedarme con las lecciones y moralejas que la vida va dejando con su paso y así crecer.

Tengo un pendiente con la sanidad de mi alma que aunque me produce mucho temor, tengo mas que claro lo que debo hacer, digo temor por volver a fallar y luego verme en esta misma situación, sin embargo es algo tan necesario para alcanzar la plenitud en este tiempo que no queda mas que sólo correr ese riesgo lo mas responsablemente posible.

Me siento a un paso de la plenitud y me hace estar a un paso de ser feliz y me dice que estoy a un paso de mi objetivo…

viernes, 30 de julio de 2010

La decepción no mata, ayuda a vivir...

Decepción, en el diccionario aparece como Pesar causado por un desengaño o una desilusión, para una persona común puede ser simplemente Desencanto o Frustración.

Esta puede venir en diferentes tamaños, puede doler mas o menos dependiendo de quien sea el causante…, puede quebrantar y marcar un alma para siempre o simplemente se da vuelta la pagina y se sigue adelante, la mayor parte de las veces esto no sucede…

Se pueden dar tantos ejemplos de situaciones en que se sufre de una decepción, pero creo que tanto como duele desengañarse o decepcionarse, así mismo duele ser uno mismo quien decepciona, es que cuando se tiene una cierta esperanza en tu persona, es como colocar una mochila enorme en la espalda de quien parece tener mucha fortaleza, pero en el fondo solo se es un ser tan sensible como cualquier otro… un ser que yerra, que cae tantas veces como es necesario para aprender, llega un momento en que esa enorme carga causa que las rodillas se doblen y se nos vea tan bajo como nadie lo imagino.

Y que decir de quienes han sido decepcionados y no han olvidado, no han sanado, no han perdonado y además se han encargado en la vida toda, de recalcar los errores de los demás no sabiendo o no queriendo saber que estar en ambas partes muchas veces causa el mismo dolor también para quien decepciono.

Hoy vivo para ser feliz, siempre intentando no decepcionar pero conciente de que soy la persona que se ha caído y se caerá tantas veces como necesite hacerlo para aprender. Hoy vivo para no decepcionarme a mi misma y no darle la espalda a mi esencia. Hoy veo que han surgido miedos causados por las decepciones, miedos que me reprimen al momento de entregarlo todo, esto aun lo analizo para saber si fue realmente un aprendizaje o son las cicatrices de tantas caídas y entrega… pero sigo creyendo en que mientras puedas, debes dar todo de ti mismo.

Algunas veces es necesaria la decepción, para aprender que la vida no es hecha apenas de alegría, y si de intentos.

jueves, 21 de enero de 2010

Señor, tú me has examinado y me conoces; tú conoces todas mis acciones; aun de lejos te das cuenta de lo que pienso.
Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago!
Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú, Señor, ya la conoces.
Por todos lados me has rodeado; tienes puesta tu mano sobre mí.
Sabiduría tan admirable está fuera de mi alcance; ¡es tan alta que no alcanzo a comprenderla!
¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu presencia?
Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás tú; y si bajara a las profundidades de la tierra, también estás allí; si levantara el vuelo hacia el oriente, o habitara en los límites del mar occidental, aun allí me alcanzaría
tu mano; ¡tu mano derecha no me soltaría!
Si pensara esconderme en la oscuridad, o que se convirtiera en noche la luz que me rodea, la oscuridad no me ocultaría de ti, y la noche sería tan brillante como el día. ¡La oscuridad y la luz son lo mismo para ti!
Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre.
Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho.
¡De ello estoy bien convencida!
No te fue oculto el desarrollo de mi cuerpo mientras yo era formado en lo secreto, mientras era formado en lo más profundo de la tierra.
Tus ojos vieron mi cuerpo en formación; todo eso estaba escrito en tu libro.
Habías señalado los días de mi vida cuando aún no existía ninguno de ellos.
Oh Dios, qué profundos me son tus pensamientos; ¡infinito es el conjunto de ellos! Si yo quisiera contarlos, serían más que la arena; y si acaso terminara,
aún estaría contigo.
Oh Dios, quítales la vida a los malvados y aleja de mí a los asesinos, a los que hablan mal de ti y se levantan en vano en contra tuya.
Señor, ¿no odio acaso a los que te odian y desprecio a los que te desafían?
¡Los odio con toda mi alma! ¡Los considero mis enemigos!
Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.
SALMO 139.